"No es porque las cosas sean difíciles por lo que no nos atrevemos, sino que por no atrevernos ellas se hacen arduas."

Lucio Anneo Séneca



lunes, 12 de marzo de 2012

Las quejas de mi compañero de piso

"Buenas tardes. Me llamo Fernando. Os escribo porque no sé qué hacer con los supuestos dolores de mi compañero de piso. Siempre se está quejando de algo, incluso cosas que no tienen ningún sentido a su edad: dolores de rodilla, de espalda, de muelas... He intentado animarle a que vaya al médico, pero lo único que tiene es un problema de sobrepeso. A veces consigo hacerle ver que sus quejas no tienen fundamento, pero pronto se le olvida y vuelve a repetirlas. Parece como si siempre esperase que yo le resuelva sus problemas, o que esté pendiente de él, ¡pero yo no puedo! Lo hace con más gente, pero yo soy quien convive con él y necesito saber cómo manejarlo porque así no puedo vivir tranquilo... ¿Qué podéis decirme?"

Estimado Fernando,

Ciertamente no es normal que una persona joven (como parece tu compañero) tenga tantas molestias físicas. Hay personas que prestan demasiada atención a ciertas sensaciones de su cuerpo (las señales interoceptivas) y tienden a asociarlas con el padecimiento de alguna enfermedad. A esto se le suele llamar hipocondría. Quizá se podría considerar hipocondríaco a tu compañero de piso, aunque la característica fundamental de este trastorno es el miedo a la enfermedad y no el padecimiento de los síntomas. Pero aún siendo hipocondríaco, los dolores de tu compañero podrían ser reales, incluso sin causa orgánica. Algunas personas reprimen (niegan inconscientemente) algunos sentimientos negativos, los cuales son tan intensos que se manifiestan como dolores o molestias en distintas partes del cuerpo, que a pesar de no tener ningún daño fisiológico, generan un dolor o malestar real. Estas personas se dice que somatizan sus sentimientos o emociones reprimidas. En cualquiera de los casos, sería conveniente que tu compañero acuda a la consulta de un terapeuta cualificado, porque ese tipo de problemas no suelen ser fáciles de resolver. Por tu parte, me temo que no tienes más remedio que seguir como hasta ahora, siendo consciente de que tu compañero no puede evitar sentir lo que siente, y apoyándole para que busque la ayuda de un profesional. Un saludo.



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