"No es porque las cosas sean difíciles por lo que no nos atrevemos, sino que por no atrevernos ellas se hacen arduas."

Lucio Anneo Séneca



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jueves, 6 de diciembre de 2012

Tener hijos o no

"Hola, buenas tardes. Tengo un problema con mi pareja y me gustaría que me ayudasen. Resulta que después de un par de años con él, me dice que no quiere tener hijos (tiene 35 años y yo 33). Para mí es muy importante tener hijos y además sé que ya tengo una edad en la que debería tenerlos por los riesgos del embarazo y el cansancio de criarlos a cierta edad. La cuestión es que estamos bien, nuestra relación marcha bien, salvo por esta cuestión que ha surgido y que para mí es realmente importante, como ya he dicho. De repente me siento un poco perdida porque le quiero y también quiero tener hijos y parece ser que son cosas incompatibles. ¿Qué me pueden aconsejar que haga? Gracias por su interés."


Buenas tardes,

Si no lo has hecho, estaría bien que le preguntaras a tu pareja por qué no quiere tener hijos. Muchas veces esta discrepancia a la hora de tomar decisiones puede ser resuelta a través de la comunicación, pues conociendo los motivos que subyacen a vuestras actitudes puede que encontréis formas de llegar a una solución conjunta.

Algo a tener en cuenta es que si bien es cierto que a menor edad es más probable que estéis menos cansados para la crianza, actualmente no se considera que estés en una edad de riesgo para quedarte embarazada.

Y desde luego algo que estaría bien que ambos tengáis presente a la hora de tomar esta decisión son vuestras propias prioridades, las de cada uno, valorar dónde estaría para cada uno el ser padres en vuestras vidas. En función de ello, tendréis que tomar vuestra propia decisión sobre qué hacer al respecto. Carl Jung decía que "las grandes decisiones de la vida humana tienen como regla general mucho más que ver con los instintos y otros misteriosos factores inconscientes que con la voluntad consciente y bien el sentido de razonabilidad".

lunes, 29 de octubre de 2012

Adolescencia

"Hola, somos Juan y Emilia. Estamos preocupados porque nuestra hija de 15 años se está volviendo rebelde. No nos gustan sus amigos y creemos que está tomando drogas: está más irritable, no quiere comer apenas, no pasa nada de tiempo en casa, está todo el día fuera... Si le ponemos límites de horarios o intentamos hablar con ella, se enfada y nos dice que no tenemos por qué decirle lo que tiene que hacer, que está bien, que ella sabe lo que hace, etc. En fin, discute mucho con nosotros y no sabemos cómo hablar con ella y sobre todo, no sabemos qué le pasa".

Hola Juan y Emilia, gracias por vuestra consulta. 

Para empezar, conocer las características de la etapa por la que está pasando vuestra hija ayuda a quitar importancia a ciertos comportamientos que os preocupan y, sobre todo, ver esta etapa como un estado natural que forma parte de su desarrollo: vuestra hija se está haciendo mayor.

La fase de la adolescencia es una etapa de muchos cambios fisiológicos y psicológicos. Se producen cambios en su cuerpo y en sus hormonas que pueden influir en su estado anímico (estar más irritable o triste) o en su apetito. Los chicos y chicas de su edad necesitan relacionarse más, pertenecer a un grupo y sentirse identificados con ellos, por ello pasan más tiempo fuera de casa y se distancian de la familia. El adolescente quiere escapar del control de los padres, de la sumisión propia de la infancia, y encontrar un nuevo marco social que le permita actuar con autonomía, y lo encuentra en el grupo de iguales.

Vuestra hija no discute con vosotros por gusto. En estas edades las personas tienen la necesidad de diferenciarse de sus padres para así desarrollar su propia identidad como adultos. Podréis comprenderla mejor si aceptáis los cambios de esta etapa, si le ofrecéis apoyo y estabilidad, respetando su necesidad de independencia y privacidad.

Es importante mostrar una actitud de escucha y reflexionar con ella sus puntos de vista y los vuestros. Así le mostrareis respeto y le ofreceréis un buen modelo de comunicación. Dialogar con ella sobre los temas que os preocupan es más efectivo que “regañar”. Intentad hablar con ella expresándole vuestra preocupación y cómo os sentís, creando un ambiente de confianza mutua y hacerle saber que puede contar con vuestro apoyo. Por ejemplo, conversar sobre sus amistades, sobre prácticas potencialmente dañinas como fumar, tomar drogas u otro tipo de situaciones, pero sin acusarla de nada, puesto que puede sentirse atacada y mostrar una actitud defensiva hacia vosotros, dificultando así el diálogo.

Sería conveniente que reviséis el sistema de normas y límites y negociarlo con ella, replanteándolos y adaptándolos a su mayor autonomía. Esto implicaría más libertad de actuación para vuestra hija así como más responsabilidad.

Llevando a cabo estas prácticas veréis como la comprenderéis mejor y podréis ayudarla a sobrellevar esta difícil etapa.


martes, 21 de febrero de 2012

Madurez y seguridad

"Hola. Me llamo Pedro y tengo 27 años. Bastantes veces temo que las personas que están a mi alrededor no me acepten como soy, no les guste cómo soy y se vayan de mi lado, así que a la gente que conozco nunca les digo lo que no me gusta de ellos, aunque a mí sí me digan lo que no les gusta. Alguien me ha dicho alguna vez que espera que yo le diga lo que no me gusta, que no sea tan indirecto... ¿les pareceré "falso"? ¿No me estoy mostrando como soy realmente? Creo que buena parte de eso me viene de mi madre, que siempre ha querido que quede bien con todos y en cada momento, ¿debo desengancharme de ella? ¿Cómo? ¿Es eso madurez?"

Estimado Pedro,

Lo que te pasa es absolutamente normal, es simplemente inseguridad, y de eso tenemos todos un poco. La cuestión es cómo la vas a afrontar para que, poco a poco, vaya desapareciendo hasta que ya no te resulte un problema. Tú eres como eres, y para los demás eres tal y como te muestras, por tanto estás siendo tal y como eres. La cuestión es ¿es así como quieres ser? Depende de tí, porque no hay respuesta buena o mala, no "debes" ser de una manera o de otra, si acaso, debes ser tal y como te sientas agusto contigo mismo. Y buena parte de viene de tu madre... ¡pues también es normal! Nuestros padres frecuentemente quieren que seamos de una manera determinada, y también a veces los hijos queremos ser tal y como les gustaría a nuestros padres... Pero no somos nuestros padres, ni tal y como querían ellos que fuésemos... simplemente somos como somos. Así que sí, tienes que vivir tu vida. El hacer felices a nuestros padres es algo bueno, pero no a costa de nuestra propia felicidad. Quizá podría llamársele a eso madurez, pero ¿qué más dá? Preocúpate de ser feliz, y luego, de en lo posible hacer felices a los que te rodean... pero no te preocupes por ser maduro.. ¡una vez maduro lo único que te quedaría sería pudrirte!